Carta a los padres

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Una vez leí que para los niños emigrantes la patria son sus padres. Una frase que parece tener vigencia para muchas familias venezolanas en los últimos años.  Los padres y las madres de las pequeñas diásporas venezolanas parecen tener la responsabilidad milenaria de transmitir a sus descendientes, advertida o inadvertidamente los valores de la cultura patria.  Por lo general esa cultura se sintetiza, en buena parte, entre platos típicos, música, refranes y el acento que tenemos. Muchas veces  la disfrutaremos en festejos comunes y no comunes del país que nos acoja, procurando revivir con el olor de las hallacas y el pan de jamón un poco de lo que dejamos atrás. Sin embargo, hay un universo de valores y principios que acarreamos en el equipaje cultural y bagaje emocional, que conforman el esqueleto de nuestra actitud ante la vida y que en medio de dificultades y contradicciones trataremos de enseñar, queriéndolo o no, con el ejemplo o con sermones a nuestros hijos. Ese universo conforma los pilares de la honestidad, el trabajo, la perseverancia, la empatía, la humildad y el buen humor, que asumimos como propio, y que son, en buena parte, resultado de un proceso histórico y social que logró permear lo mejor del venezolanismo en nosotros y que resume parte de las razones por las cuales decidimos emprender una nueva vida en otras tierras.

Por los motivos expuestos, incluyendo la necesidad personal de transmitir valores a los tres hombrecillos que a mi esposa y a mi nos tocó preparar para la vida, es que me he planteado este proyecto. La historia y el presente de Venezuela está plena de hombres y mujeres grandes que han enfrentado múltiples dificultades y se han convertido en modelos del venezolanismo positivo.  La mayoría, los conocimos en la escuela o de nuestros padres, tutores, tíos, o en la televisión y pasaron a formar parte de nuestra educación primordial. Según el diccionario de la lengua española, los héroes son personas que realizan acciones abnegadas en beneficio de una causa noble. Muchos de estos héroes también fueron parte de una diáspora, algunos nunca regresaron, pero tuvieron grandes logros como Andrés Bello, otros asumieron a Venezuela como su patria y contribuyeron enormemente al desarrollo del país, como Henri Pittier. Unos cuantos fueron un ejemplo en lo deportivo y como modelos de ciudadano, como Rafael Vidal. Y algunos siempre serán recordados por el legado que dejaron para que aprendiéramos a amar a Venezuela como, Simón Díaz.

Como padres de las pequeñas  diásporas, nos toca intentar forjar probablemente un nuevo tipo de héroe, uno que desarrolle  la mejor versión de sus propios  sueños, uno que no tenga miedo a intentar y comenzar de nuevo, con valentía en el corazón y determinación en el día a día. No importando el tamaño de sus logros, debemos celebrar cada pequeño triunfo, desde el primer paso hacia nuestros brazos, hasta el “hit” o gol que casi metió en el juego de ayer, pero sobre todo, creo que es parte de nuestro deber ser esa pequeña patria que sabemos que vive entera en nuestros corazones.

Este proyecto está destinado a servir de salvavidas o abreboca en conversaciones de sobremesa, en momentos uno a uno en el carro, o en la compañía durante la espera en cualquier puerto, cuando nos veremos teniendo esos monólogos, bien sea con esos diminutos  loros y sus incesantes baterías de preguntas, o para romper los silencios mortuorios de los adolescentes y su mirada perdida en el celular pretendiendo no importarle lo que está pasando.  Pero sobre todo esta aventura está dedicada a los padres y madres que buscan un mejor futuro para sus pequeñas diásporas. Cada semana trataré de recuperar de mis recuerdos de escuela  y la poca bibliografía que llegue a mis manos, y del internet, un pequeño resumen bibliográfico de las mujeres y los hombres grandes de Venezuela que forman parte de nuestra historia, no como el historiador,  no como un historiador, que no lo soy, ni pretendo ser,  sino como padre que procura tener una amena  conversación con sus críos.

Dedicado a Marcela, compañera y madre de los tres niños que nos toca ayudar a convertir en hombres.

“Copyright (c) Francisco Alcalá – All Rights Reserved.”

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3 respuestas a “Carta a los padres

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