Doctor Jacinto Convit. Un ejemplo de compasión y trabajo.

La lección mas grande de la vida es hacer el bien a los que sufren. Dr. Jacinto Convit

Convit

Me es imposible hablar del Doctor Jacinto Convit, sin que me pase por la mente el nombre de Cruz Salmerón Acosta, poeta cumanés que nació en Manicuare el 3 de enero de 1892 y murió en el mismo pueblo un 30 de julio de 1929. Cuenta la leyenda que ese año hubo una sequía muy fuerte, que fue interrumpida el día que Cruz Salmerón falleció. De ahí se deriva la estrofa de una canción de Alí Primera que dice, “La canción de Salmerón el que su vida cambió, por un día de lluvia porque su pueblo moría de sol…”.

Y te preguntarás, ¿Quién es Jacinto Convit? o ¿Qué tiene que ver Jacinto Convit con Cruz Salmerón Acosta? No te impacientes, ya vamos “p’allá”.   Cruz Salmerón, es autor de uno de los poemas más hermosos y melancólicos de la literatura venezolana, “Azul”, dedicado a una dama de nombre Conchita Bruzual Serra, quien aparentemente tenía unos ojos bien azules. El poema lo escribió desde una casita-reclusorio de un solo cuarto, construida especialmente para él, al tope de una pequeña colina con vistas al mar. Cruz Salmerón padecía de lepra, una enfermedad milenaria y terrible. Quienes sufrían de esa enfermedad, eran forzados a ser aislados en leprosarios. Ser leproso, en aquellos tiempos era exponerse al desprecio. Quienes  la padecían eran execrados por terror al contagio.

CasaCruz

Casa de Cruz Salmerón Acosta en Manicuare

Acá es donde entra en escena el Doctor Jacinto Convit quien, para hacerte el cuento largo corto, es conocido por desarrollar una vacuna contra la lepra. Jacinto Convit nació en Caracas un 11 de septiembre de 1913, se especializó en dermatología en 1938, cuando comenzó su vinculación con esta penosa enfermedad en un leprosario ubicado en La Guaira. Tuvo una larga estadía en este leprosario, lo que definió en gran medida el objeto de su vida profesional. Debido a legislaciones que venían de siglos pasados, se ordenaba el aislamiento forzado y con tratamientos inhumanos a las personas con lepra en colonias construidas especialmente para tal fin, denominadas leprosarios. El doctor Convit decidió luchar personalmente contra el prejuicio. Se registra que una vez dijo “Era duro ver llegar a un nuevo paciente, encadenado como un criminal, despojado de su salud y, peor aún, de su dignidad”, “Luchar contra el prejuicio era lo más difícil, pero también había que hacerlo”.

En aquellos tiempos, las víctimas de la lepra esencialmente no tenían esperanza. Los únicos tratamientos conocidos eran analgésicos y aceite de la semilla de chaulmoogra, terapia que no aportaba mucho valor. En 1940 junto con otro doctor de nombre Martín Vega, descubrió un compuesto, sulfona, que ayudaba a bloquear la bacteria responsable de la lepra. El doctor Convit usó este compuesto para tratar pacientes, por primera vez, con éxito, y de esta manera permitir una terapia ambulatoria que contribuyó al cierre de los leprosarios, según palabras del Doctor Convit “Venezuela fue el primer país en el mundo en hacerlo”.

Leproseria

Ruinas del leprosarios de la isla de Providencia el estado Zulia

La vacuna contra la lepra no ocurrió de la noche a la mañana, pasaron un poco más de cuarenta años para obtener una vacuna efectiva. El Doctor Jacinto Convit inoculó el bacilo de la lepra en armadillos (cachicamos), que mezclado con la vacuna de la tuberculosis ,conocida como BCG produce la inmunización. Este notable aporte a la ciencia médica, le valió el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica de 1987, además de ser postulado en 1988 para el Premio Nobel de Medicina. Luego de controlar la lepra y otras enfermedades endémicas, el Doctor Convit se planteó el reto de crear un centro de investigaciones científicas y siguió trabajando haciendo aportes a la ciencia hasta los 100 años. El Doctor Jacinto Convit murió el 12 de mayo del 2014.

Del Doctor Jacinto Convit es necesario reconocer y recordar su sensibilidad al prójimo, su constancia y la capacidad del trabajo.  Dicen que estuvo en su laboratorio casi hasta el último día de su vida.

No puedo dejar de preguntarme, ¿Cómo hubiera sido la historia de Cruz Salmerón y Conchita Bruzual si hubiese existido una cura para su enfermedad?, a lo mejor sus nietos vivirían en este siglo y el poema “Azul” nunca hubiese sido escrito. ¿Quién sabe?

Algunos enlaces que pueden servir para que alimentes tu curiosidad:

Biografía Dr. Jacinto Convit

Jacinto Convit (1913-2014)

Vida y obra de Salmerón Acosta

Cruz Salmerón Acosta y Conchita Bruzual: un amor inconmensurable

En video

 

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